1- Tributo al Cambio
Por Martina Rua
Cuando uno ingresa al edificio de la Administración de Ingresos Públicos de la Cuidad de Buenos Aires (AGIP), se encuentra frente a un hall inmenso. Detrás de la puerta giratoria asoman escaleras de hierro forjado y madera lustrada. La luz del día rebota contra el márbol blanco de los pisos y pega contras las aberturas recicladas. En el centro del hall hay un único escritorio semicircular desde el que se orienta a los contribuyentes que van a diario a las distintas oficinas y ventanillas para realizar sus trámites. Esa imagen es la analogía más ajustada de lo que el organismo porteño busca concretar con su nueva plataforma tecnológica: un esquema orientado a obtener una visión única del contribuyente, mediante un corte transversal de todas sus obligaciones tributarias.
Punto de partida
El Sistema de Administración y Cobranza (SIAC) –que se está migrando desde hace tres años- se utiliza desde 1990 para la gestión digital de los trámites de impuestos en la Ciudad de Buenos Aires y, según se estima, será completamente sustituido a finales de año. Es que el proyecto de actualización que encara la AGIP implica una transición en la que hoy convive este último aplicativo con el que se está desarrollando (denominado GIT, Nuevo Sistema Integral de Gestión Tributaria) y que aún se alimenta de la información alojada en el SIAC. Como todo software que lleva más de dos décadas de vida, SIAC requería un fuerte nivel de mantenimiento, evolutivo y correctivo, y se mostraba incompatible con las necesidades crecientes de la Agencia. “Su diseño ya no toleraba la incorporación de nuevas funcionalidades y generaba restricciones a la mejora de la gestión, auditoría y seguimiento de trámites. Su estructura de datos tampoco era acorde con los requerimientos estratégicos de la administración tributaria, dificultando en buena medida el desarrollo de la Inteligencia Tributaria”, describe Carlos Walter, titular de la AGIP.
“La plataforma de hardware era un equipo IBM 390 que daba señales de criticidad en la operación diaria. Presentaba aplicativos duros de mantener y falta de políticas de reconversión y actualización tecnológica. Fue una herramienta muy robusta y funcional, pero el nuevo escenario requería un nuevo concepto”, completa Horacio Fontán, subdirector de Sistemas de la AGIP y encargado de diseñar una nueva solución.
En diciembre de 2007 se tomó la decisión de adoptar una nueva estructura tecnológica para la entidad. “Se decidió implementar los cambios y actualizaciones de equipos y software necesarios para revertir la obsolencia que ponía en riesgo la continuidad de la operación y desarrollar una plataforma tecnológica que soportase la demanda creciente de servicios del organismo”, explica Walter.
El proyecto era complejo. La entidad –que cuenta con 2.000 empleados y atiende unas 1.800 personas por día en su sede central y en las delegaciones- tiene un rol clave para la obtención de los recursos económicos de la Ciudad. Procesa 1,77 millón de partidas de ABL (impuesto por servicios de Alumbrado, Barrido y Limpieza), incorpora entre cinco y seis millones de metros empadronados por año, posee 450.000 dominios de vehículos activos y gestiona unos 230.000 inscriptos para el pago del impuesto a los Ingresos Brutos, entre otras funciones. Para este año, se estima que la AGIP recaude $ 21.350 millones, una cifra que, según el organismo, representa el 90 por ciento del presupuesto del gobierno porteño. De la recaudación que percibe, aproximadamente el 74 por ciento corresponde a Ingresos Brutos; el 7 por ciento al ABL; algo más del 7 por ciento a Patentes y un 8 por ciento a Sellos.
El nuevo modelo debía basarse en las tendencias internacionales que apuntan a una nueva relación fisco-contribuyente, según la cual –precisaron en la AGIP- se apunta a analizar en forma unificada los impuestos y obligaciones de cada habitante.
En 2008, la AGIP evaluó las alternativas del mercado en materia de software. Según Fontán, ninguna de las aplicaciones comerciales brindaba las herramientas específicas para abarcar la complejidad requerida.
Fue así que se optó por diseñar un desarrollo propio. Para las tareas de programación del nuevo aplicativo, la adjudicataria en la licitación pública –que se realizó el año pasado- fue la empresa Lemondata. Según señalaron en la AGIP, la firma fue elegido por sus antecedentes y experiencia en sistemas tributarios, además de cumplir con las condiciones legales de contratación pública (que lleva el número 1056/10), mientras que el otro oferente (sólo dos llegaron a la instancia de preadjudicación) fue descartado por la existencia de deuda tributaria, según fue publicado en el Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Nuevo concepto
Al nuevo sistema se lo bautizó GIT (Nuevo Sistema Integral de Gestión Tributaria) y presenta un esquema orientado a la visión única del contribuyente y sus objetos imponibles, que busca favorecer la categorización, el control de su cumplimiento y el conocimiento de su situación tributaria, según información en la Agencia.
El desarrollo se estructuró en dos grandes bloques: el primero está relacionado con las funcionalidades que son comunes a toda la solución (núcleo), mientras que el segundo comprende la gestión de cada uno de los impuestos específicos que administra la AGIP. Hoy, aproximadamente el 60 por ciento de las funcionalidades se encuentran implementadas, lo que incluye el núcleo de la solución y algunos impuestos. Desde el núcleo del aplicativo se ofrece información de contribuyente único, cuentas corrientes, planes de facilidades, recaudaciones y exenciones. Los impuestos que ya están operativos en el nuevo sistema son Ingresos Brutos-Régimen Simplificado, Agentes de Retención y Agentes Ingresos Brutos. En los próximos meses se estarán implementando los módulos de Sellos, Patentes, Alumbrado, Barrido y Limpieza, Emisiones Generales, Ingresos Brutos-Régimen General, Gestión Judicial y Gestión Prejudicial, entre los principales, y ya con éstos en productivo concluirá el proyecto.
El cambio de plataforma significó para la AGIP bastante más que una actualización tecnológica, ya que impactó en el trabajo diario de los empleados del organismo y en los contribuyentes. “El proyecto fue posible por el alto conocimiento funcional de los recursos de la unidad, la estricta metodología de ejecución y un esquema de control de avance y producción de cada uno de los recursos”, subrayó el CIO.
En cuanto a su arquitectura, GIT fue diseñado en capas. La primera, de reglas de negocio (back end), fue desarrollada en COBOL-CICS-DB2, mientras que la de front end –dividida en una de servicios- está construida en Java y la capa de interfaz de usuario fue desarrollada en JavaServer Faces con RichFaces. El sistema es modular y posee componentes reutilizables con la concepción de módulos centrales (comunes para todos los impuestos) y específicos para cada impuesto, que interactúan con los módulos centrales.
Se estima que el proyecto –que concluirá a finales de año- demandará un total de 175.000 horas de trabajo, de las cuales 100.000 corresponden al desarrollo que fue encarado por un equipo interno del organismo, integrado por unas 100 personas. La inversión para el desarrollo del sistema GIT fue de $ 17 millones, que incluye las horas de desarrollo de recursos propios durante tres años (equivale a $4,2 millones), el servicio de software de Lemondata, la auditoría externa de procesos, el software para el desarrollo del aplicativo (la herramienta Rational, de IBM) y el hardware. Los servidores que soportan el aplicativo se adquirió antes de iniciar el proyecto, a finales de 2007, porque eran necesarios para la continuidad de la operación. Para actualizar la plataforma mainframe se realizó una inversión en hardware de IBM de U$S 2 millones, que incluye la compra de equipos de línea Z series, Blade y Cartridge.
Nueva etapa
El primer módulo –se comenzó por los impuestos Ingresos Brutos-Régimen Simplificado- fue implementado en diciembre 2010. En mayo pasado se pusieron en marcha cuatro funcionalidades adicionales y, según las estimaciones de Fontán, antes de que comience el 2012 el sistema GIT estará completamente en productivo. “El proyecto ha tenido etapas con más demanda de recursos internos y otras con menos. Se trabaja por cumplimiento de objetivos y en armonía con el resto de las acciones en curso. Por eso la planificación ha sido clave”, dice Fontán.
Como software de soporte a GIT se utilizaron productos de IBM: el sistema operativo IBM z/OS CICS Transaction Server, CICS Transation Gateway, la base de datos DB2, websphere Application Server, Trivoli Identity Federated Manager y Mainview.
“Con la visión centralizada del contribuyente se creó un nuevo modelo de datos, fue un trabajo muy importante de saneamiento de la base de datos existente. El sistema se orientó a funciones operadas por el contribuyente mediante la Web, agilizando así los trámites”, afirma Walter. Por su parte, Fontán hace hincapié en la mejora que –a su entender- percibe el contribuyente. “Ahora es posible realizar los trámites desde una misma ventanilla. Esto favorece fuertemente la fiscalización, el seguimiento de la cobranza y facilita y agiliza la operación del contribuyente”.
Buenos Aires, noviembre de 2011














